Eugenio Lira Massi, el cronista que retrató a los políticos

Periodista de oficio, Lira Massi pasó por medios de izquierda y fue autor de libros que perfilaron sin pelos en la lengua a los congresistas de su época. Perseguido por la dictatura, se exilió en Francia, donde murió de causas nunca aclaradas a los 40 años.

Eugenio Lira Massi nació el 30 de septiembre de 1934 en Santiago de Chile. Durante su infancia vivió en Quitratué, una localidad ubicada en la Región de la Araucanía, y también pasó un par de años en la pampa, en el poblado salitrero de María Elena, pero siempre recordó su infancia en la comuna de Independencia, en Santiago.

Era un barrio de canchas de tierra, pobreza y perros, como su leal Pirincho, que nunca dejó de ir a esperarlo cuando volvía del Instituto Nacional. Su padre falleció cuando Eugenio tenía 16 años.

Pasó por cuanto trabajo hubo antes de llegar al periodismo, incluyendo la labor de escribiente de Carabineros, en la Decimosexta Comisaría del barrio Vivaceta. Cuando por fin se interesó en los medios, en 1959, fue como dibujante del Clarín. Ahí conoció a su gran amigo José Gómez López, con quien unos años más tarde, fundaría Puro Chile.

Se hizo un nombre por sus ácidas columnas y crónicas de política. Hizo radioteatro en Radio Agricultura, Minería y Portales. Incursionó en la televisión, con La entrevista impertinente en Canal 13. Su rotundo éxito tan joven, terminó por aumentar su ego y formar, según sus propias palabras, “un tonto grave que le hacía juego a los demás”.

La cueva del Senado

Las crónica de Lira Massi se caracterizaban por sus descripciones de escena y personalidad cuando hablaba de alguien. Un estilo que él mismo describió como “un lenguaje claro, directo y gráfico”, que no se iba con rodeos y hablaba las cosas tal como son.

Era también un deslenguado periodista que no tenía miedo de expresar su opinión, “una escritura popular única”, como indica su amigo Nibaldo Mosciatti.

Fue junto a José Gómez López que hizo uno de sus más grandes proyectos: la fundación del Puro Chile. Un medio que sería uno de los más polémicos de la época. Según contó en una columna que escribió en marzo de 1971, el “Pepe” y él pasaban de juzgado en juzgado declarando por la forma en que escribían, con garabatos y siendo directos.

Sus libros La cueva del senado y los 45 senadores y La cámara y los 147 a dieta, fueron los que lo llevaron a la fama en todo el país. Se dice que se demoró cuatro días en escribir cada libro, que perfilaban sin pelos en la lengua a cada uno de los congresistas de su época. Fueron éxito de venta y lo hicieron pasar a la historia.

Esa fama y reconocimiento lo hicieron ser uno de los periodistas más populares del periodo previo al golpe de Estado de 1973. La gente seguía sus columnas por la manera en que desmarañaba a los políticos y las decisiones del país. Siempre al hueso.

Un éxito que él creía podría haber llegado antes si su padre no hubiese fallecido: “Él me habría guiado, no habría perdido el tiempo. En vez de haber sido yo un periodista conocido a los 29 años, lo habría sido a los 17”, señaló en una entrevista.

Tras el Golpe Militar de 1973, Lira fue considerado dentro de los 95 hombres más buscados por la dictadura. Se asiló en Francia, donde trabajó en el diario L’Humanité.

En 1975, a los 40 años, falleció por causas que aún no se esclarecen, pero hay quienes creen que fue asesinado por orden de la DINA con gas sarín. Fue encontrado así en una pieza en París. Dejó a su mujer y a sus tres hijas: Eugenia, Regina y Ángela. En su máquina de escribir, sus últimas palabras: “Y tú que te creías el rey de todo el mundo, y tú que nunca fuiste capaz de perdonar, y cruel y despiadado de todos te reías…”.