Velvet: Una revista contracorriente

Justo cuando la gran mayoría de las revistas en papel couché desaparecieron, Velvet intenta llenar ese nicho de periodismo orientado a la “mujer informada” que aún quiere tener una revista en sus manos.

Un mes después del estallido social, en noviembre de 2019, se publicó el primer número en papel de la revista Velvet. Juanito Yarur, el socialité del arte chileno, aparecía en la portada. Parece incomprensible que alguien cree una revista papel couché, cuando todas las históricas desaparecieron por falta de avisaje. Velvet tiene 5000 ejemplares en circulación y casi 1500 suscriptores. Se publica en papel, tiene un sitio web, y un canal online.

Es una revista mensual de sociedad, moda, actualidad y tendencias, orientada a la mujer informada de hoy. No ha dejado de circular ningún mes, pese al Covid-19 y a los sucesos post octubre de 2019.

Aparte del avisaje de marcas exclusivas, ofrecen los servicios de brand content, es decir, producir historias sobre marcas que conecten con el consumidor (ver reportaje sobre el contenido de marcas).

“Hay marcas internacionales que quieren avisar en papel couché y nosotros somos su alternativa”, dice Vanina Rosenthal, la directora editorial de Velvet. Cree que el fin de Cosas, Caras, Paula y Hola les dejó ese nicho (ver reportaje sobre el ocaso de las revistas).

“Todo viene de vuelta, escuchar música en vinilo, sacar fotos con la polaroid, el no comer procesado y también leer en papel. Lo digital es la inmediatez, el papel es la pausa, el leer con profundidad. La crisis de las revistas es porque la gente dejó de leer porque está muy tecnologizada, pero todo vuelve”, cree la dueña y directora ejecutiva, Katherine Echaiz

El equipo total —sumando periodistas, equipo comercial y de distribución — es de 24 personas contratadas, pero en la edición de papel trabajan solamente la directora editorial, dos editoras, y una diseñadora. El resto son colaboradores freelance (periodistas y diseñadores).

Katherine Echaiz apuesta al público exigente: “Hay un sentir de que los medios se volcaron mucho al contenido “barato”. Que no se paga mucho por nota a los reporteros. Cuando la gente se suscribe a una revista, es porque valora el contenido y la calidad de los periodistas que están detrás. Esto es como Netflix: tú estás dispuesto a pagar esa suscripción porque vas a encontrar un montón de programas de buen nivel. Nosotros somos un Netflix, en papel”.