Topaze: Sátira política no apta para tontos graves

Nacida en la primera mitad del siglo XX, Topaze fue la revista satírica más importante de Chile. Durante sus casi 40 años de historia, semana a semana expuso a personajes públicos con una agudeza que sacó innumerables risas entre sus lectores y, de paso, puso a prueba el sentido del humor de la élite política de su tiempo.

 

 

Corría el año 1931 y los efectos de la Gran Depresión de 1929 se hacían sentir con fuerza en Chile: las exportaciones de salitre y de cobre se derrumbaron, lo que generó la disminución de la capacidad del gasto fiscal. La crisis financiera exacerbó las protestas contra el entonces presidente, Carlos Ibáñez del Campo, quien debido a la convulsión social y económica renunció y partió al exilio el 26 de julio de 1931.

Portada del primer número (12 de agosto de 1931).

Dos semanas después de su renuncia y en un contexto de fuerte inestabilidad política, aparece el primer número de una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX: Topaze (1931-1970). Fundada por el caricaturista y periodista Jorge “Coke” Délano Frederick, quien tomó el nombre de la obra de teatro “Topaze” del francés Marcel Pagnol, que por aquellos días se presentaba en Santiago, tuvo en su primer número publicado el 12 de agosto de 1931, un rotundo éxito arrasador.

El autodenominado “barómetro de la política chilena” se caracterizó por su punzante humor, donde semana a semana se trataban los temas de actualidad y se caricaturizaba a personeros de diferentes partidos políticos y, especialmente, a los Presidentes de la República en ejercicio. Si bien no todos quienes eran víctimas de Topaze se tomaban con humor los contenidos, con el tiempo a quienes no les gustaba ser caricaturizados, tuvieron que hacer como que sí, ya que en una época en la que no existía televisión, el no aparecer en radio o en un medio escrito de gran tiraje como Topaze significaba, simple y llanamente, no estar presentes en los temas públicos.

Durante sus 39 años de historia, la revista hizo reír y enojar por igual, contando en sus diferentes épocas con las aguzadas plumas de: El propio Jorge Délano (Coke), René Ríos (Pepo), Luis Goyenechea (Lugoze), Avelino Urzúa (El Chato), Mario Torrealba del Río (Pekén), Juan Francisco Gonzales (Huelén), Hernán Vidal (Hervi) y Santiago Arturo Scott (Jimmy Scott).

En Topaze se dio vida a personajes que pasaron a la historia, como el Dr. Topaze, quien ilustraba la voz editorial seria, en contraposición a los personajes políticos representados, y Juan Verdejo, representante del roto chileno, desdentado y con los pantalones arremangados hasta las canillas. Si bien Verdejo fue una creación original de Héctor Meléndez que hizo su primera aparición en la publicación con el mismo nombre del personaje (competidora directa de la revista de Coke), un año más tarde tanto Meléndez como la caricatura Verdejo se incorporarían a Topaze.

El dibujante Jimmy Scott, quien estuvo desde 1957 hasta 1964, recuerda así sus años en la revista:

“Fue una experiencia agradable. Generalmente le hacíamos entrevistas a algunos personeros importantes, como ministros, senadores, diputados, embajadores, con quienes teníamos una reunión semanal en algún restaurante. Y se hacían las entrevistas en las horas de almuerzo, con algún bajativo, así se les soltaba más la lengua a algunos. Era una forma de conocerlos, para poder después dibujarlos. Porque era una época donde no se conocían a los políticos en vivo, salvo por sus reacciones en la prensa. Como no había televisión, para los caricaturistas estas reuniones eran elementales para poder dibujar”.

Alessandri se chupó

Uno de los casos de censura más recordados por aquellos años aconteció a raíz de una caricatura publicada en el número 285, en la que aparecía el entonces presidente, Arturo Alessandri Palma, siendo retratado de una forma que no se condecía con su “reconocida bravura”. Según el libro “Un país de tontos graves, humor gráfico y política en Chile” de los investigadores Jorge Montealegre, Mauricio García, Matías Hermosilla, Hugo Rueda y Raquel Abella, la situación surgió debido a un discurso pronunciado por Alessandri en un almuerzo con oficiales de la Aviación, en 1937. Allí, el Presidente hizo alusión a que todos los males sufridos por su esposa se remitían a cuando ella fue encarcelada por la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, lo que aceleró su fallecimiento. Por su parte, Carlos Ibáñez del Campo contestó con una carta abierta y publicada en diferentes medios, donde señaló que los males se los habría propinado el propio Alessandri, debido a sus infidelidades. En la época, era de público conocimiento el carácter de Alessandri, por lo que todos esperaron a que éste respondiera en duros términos, lo cual no sucedió.

Publicada en 1937, esta sea quizás la caricatura más famosa de Topaze. Recuperado de: MemoriaChilena.cl

Inspirados en estos acontecimientosCoke le ordenó a Pekén que realizara un dibujo, el cual fue titulado “Se chupó…”, en el que se retrató a un león siendo dibujado más feroz de como estaba realmente posando (recostado y con una caricatura de Ibáñez apoyando un pie encima de la “dócil bestia”).

El dibujo, fue conocido por las autoridades de la época antes de que el número saliera a la venta, por lo que Alessandri, mediante el entonces intendente de Santiago, Julio Bustamante, envió a la policía a requisar los ejemplares antes de ser publicados, y de paso, detener al dibujante PekénEl caso llegó a la justicia y como ministro instructor del proceso estuvo Miguel Aylwin Gajardo (padre de Patricio Aylwin). 

Tras una serie de dimes y diretes se resolvió que no se podía establecer una relación directa entre el dibujo del león y el Presidente. A sabiendas de que a Alessandri no le gustaba ser retratado, el medio cuidó siempre representarlo de espaldas o mostrando solamente sus pies, aludiendo así a su figura de manera indirectapara evitar represalias. Gracias a eso, la Corte de Apelaciones resolvió finalmente absolver al dibujante y se ordenó la devolución de los ejemplares requisados. Sin embargo, Alessandri envió nuevamente a efectivos de Investigaciones a las oficinas de la revista, quienes sustrajeron toda la edición y la quemaron. 

Tras ser de conocimiento público la responsabilidad de Alessandri en el hecho (él mismo lo reconoció en un discurso a través de la radio), se generó mucha desconfianza en la clase política hacia su figura. Este evento fue entendido como una clara muestra de autoritarismo y un atentado contra la libertad de expresión, lo que derivó en la renuncia de varios ministrosprovocando una crisis de gabinete. 

De Aguirre Cerda a González Videla

Sin embargo, no todos fueron tan graves como Alessandri Palma. Según el propio Délano, en su publicación “Yo soy tú”, con Pedro Aguirre Cerda mantuvieron una muy buena relación, pese a las constantes caricaturas en que se retrataba al mandatario. De hecho, tal era el grado de su mutua simpatía, que Coke y el entonces presidente regularmente almorzaban juntos en La Moneda, donde discutían sobre los temas de contingencia mientras bebían chicha baya, elaborada por Pedro Aguirre Cerda.

Durante el mandato de Juan Antonio Ríos, en cambio, el foco principal de la revista fue la Segunda Guerra Mundial, a la que dedicaron incontables caricaturas que retrataban el ambiente de la época.

Otro presidente a quien Délano describió como un “entusiasta celebrador de las bromas de Topaze”, fue a Gabriel González Videla. Según Coke, tras una comida con la revista, Videla extendió una invitación a los redactores y dibujantes presentes para asistir a un viaje hacia La Serena en el flamante “Canela”, avión presidencial DC-3, adquirido por el mandatario, a la cual accedieron. 

 El Chicho, la nariz de Frei y el asesinato de Schneider

Tras 19 años, Jorge Délano abandona la dirección de Topaze en 1950, con lo cual se puso término al ciclo de la revista bajo la dirección de su fundador. Tras la retirada de Coke, Topaze sufrió diferentes cambios de director, entre los que destacó el periodista y escritor, Hernán Millas.

A la izquierda, caricatura realizada por Lugoze, y a la derecha, portada del N° 1978.

Durante la década del sesenta, un personaje recurrente en las páginas de Topaze fue Salvador Allende (el Chicho), quien aparecía regularmente como el insistente eterno candidato a la presidencia. Según el investigador, Jorge Montealegre, existe una clara diferenciación entre el Allende representado pre y post revolución cubana, donde si bien en la etapa previa se le representó como un “pije” bien vestido, con posterioridad su representación varió a un “borrachín y mujeriego”.

Otro reiterativo personaje durante esta época fue Eduardo Frei Montalva, quien en una carta enviada a la revista para el número conmemorativo por su aniversario 25, valoró el aporte de la publicación: “Soy lector de Topaze desde su fundación. Creo que ha contribuido a hacer reír a un país que está plagado de tontos graves. Y ya eso es una función que calificaría de higiene política”. Años más tarde, en otra misiva, remitida esta vez con motivo de los 39 años de la revista, reconocía a su vez que, en un principio, no le hacía gracia que lo retrataran con la nariz tan grande.

El dibujante Jimmy Scott, quien en innumerables ocasiones lo caricaturizó de esta manera, recuerda muy bien su encuentro con Frei Montalva:

“Una vez lo dibujé en un aviso dentro de la revista, debe haber sido en una publicidad para el Hotel Pucón. Y yo lo dibujé pescando con la nariz. Y a él no le gustó, se enojó mucho. Entonces en un almuerzo, él preguntó que quién era Jimmy Scott. Yo me acerqué y le dije, soy yo, y él me dijo se me va a sentar aquí, de frente. Y me dijo si quieres hacerme una caricatura házmela de frente, no de perfil. A las semanas lo dibujé de frente, pero con una gran sombra en la nariz hacia adelante”.

Portada del último número (30 de octubre de 1970).

Durante el segundo lustro de los años sesenta comenzó a ser más compleja la independencia editorial y la ejecución libre de sus reconocidas caricaturas, debido al polarizado ambiente político, contexto que vino acompañado de serios problemas económicos para la revista, lo cual derivó abruptamente en su cierre en 1970.  El último número salió el 30 de octubre de ese mismo año, y en su histórica portada final aparecía un dibujo, de carácter serio, con el ataúd del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, quien fuera asesinado por miembros del grupo de extrema derecha, Patria y Libertad, unos días antes.

Así, con una portada nada humorística, cerraba sus cortinas una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX, en la cual circularon los más prolijos caricaturistas y periodistas de su época.

Cabe destacar que, tras casi 20 años, el diario La Tercera intentó relanzar la revista en 1989 a modo de suplemento, centrando sus plumas principalmente en los democratascristianos Eduardo Frei Ruiz Tagle y Gabriel Valdés. Sin embargo, no se consiguió el éxito de antaño, lo que culminó en su término definitivo en 1996.