Patricia Verdugo: Una periodista que denunció los crímenes de la dictadura

Con valentía y dedicación logró comunicar bajo el régimen de la censura lo que muchos no se atrevieron a decir. Una voz que Chile recuerda y sigue leyendo.

El 13 de enero de 2008 el periodismo chileno sufrió una de sus mayores pérdidas con el fallecimiento de la periodista y escritora Patricia Verdugo. Su legado en lo investigativo y narrativo es potente. “La Patricia fue una heroína nacional”, dice su ex esposo y también periodista Edgardo Marín.

Verdugo cursó sus primeros años de estudio en uno de los colegios más prestigiosos de la elite chilena: el Nido de Águilas. Aunque sólo estuvo ahí hasta tercero básico, según radio Cooperativa denunció conductas indebidas de un religioso. Ya manifestaba indicios de un carácter fuerte que terminó de desarrollar en el Liceo 9, donde tuvo un activo rol como dirigente estudiantil. Entre ambos establecimientos vivió el contraste de clases sociales, agudizando su sentido de justicia e igualdad. Ingresó a la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, donde participó en la famosa toma de su casa de estudios en 1968, entre otras movilizaciones.

Uno de sus primeros trabajos fue como relacionadora pública de la Escuela Militar, pero a los pocos años renunció para dedicarse de lleno al periodismo escrito.

Su tío paterno y su hermano menor pertenecían a las Fuerzas Armadas. Su padre, en cambio, militaba en la Democracia Cristiana. La situación política de los 70 no tardó en dividir a la familia y el golpe de estado le costó la vida a su padre.

Su legado

Pese a la pérdida de su padre y a la muerte de dos de sus pequeños hijos, Patricia Verdugo no dejó de trabajar. Incluso podría decirse que comenzó a hacerlo con más fuerza. Según Edgardo Marín —su esposo de aquel entonces —, fue la muerte de su padre lo que determinó la decidida lucha de Patricia por descubrir la verdad sobre ese caso particular y sobre todos sus similares perseguidos por la dictadura.

Entre 1974 y 1977 escribió de lleno en la revista Ercilla. Posteriormente y hasta 1990, se desempeñó en la revista Hoy, momento en el que emigró a la revista Apsi. Debió informar bajo censura y desafió con dura voz a importantes personajes de la vida pública, o bien les dio un espacio a los discursos polémicos. Cabe recordar, por ejemplo, la conocida entrevista al ex Presidente Eduardo Frei Montalva. “Si están tan seguros, dice, ‘por qué no confrontan su modelo en un plebiscito libre y con alternativas… por qué se niegan a discutir sus hechos y sus cifras… por qué no permiten que hablemos en televisión’ (…)”, se leía en la bajada del artículo publicado en la revista Hoy.

Verdugo mantuvo una línea decidida, en la que con una notable investigación no sólo escribió artículos y reportajes, sino que además es una de las autoras más leídas de la literatura nacional.

Su primer libro publicado en dictadura fue “Detenidos desaparecidos: Una herida abierta”, a fines de los setenta. Tras eso recibió las primeras amenazas. Tras el asesinato al sacerdote André Jarlan, líder de población y asesinado en una protesta, escribió “André de la Victoria”. Con un tono similar denunciaban las líneas de “Quemados Vivos”, sobre la muerte de Rodrigo Rojas Denegri y las quemaduras que sufrió Carmen Gloria Quintana. El más personal fue “Bucarest 187”, en el que investiga el asesinato de su propio padre.

Quizás la más citada de sus obras siempre será “Los zarpazos del Puma” (1985), una joya del periodismo investigativo nacional sobre la llamada “Caravana de la muerte”. En 316 páginas relata la brutal operación de un helicóptero militar que viajó por Chile ejecutando a 72 prisioneros políticos durante la dictadura de Augusto Pinochet. El libro se vendió como pan caliente en las calles de Santiago y viralizó en el mercado pirata. Se estiman más de cien mil ejemplares vendidos. “Mi libro fue una prueba clave en España (en el juicio a Pinochet) y después pasó a ser el sustento de la investigación judicial del juez Juan Guzmán”, comentó una década más tarde a Página 12, un medio argentino.

“¿Por qué, desde el periodismo, se investiga sobre los derechos humanos?”,  preguntó una vez. “Para ayudar a buscar la verdad de lo ocurrido, caso a caso… para ayudar a hacer justicia, caso a caso…”, se respondió. Como buen trabajo periodístico, cumplió con este doble objetivo.

Algunas de sus columnas más destacadas fueron Pinochet y el miedo (2006), Mistral Lesbiana (2007) y De cómo sigue doliendo, esta última como carta. “Si usted, general Pinochet, lo supiera…”, repite varias veces en ella. Bastan los títulos para darse cuenta de la osadía con la que escribía.

En 1993 recibió el premio Maria Moors Cabot, de la Universidad de Columbia, considerado como el más importante de Estados Unidos hacia los periodistas extranjeros. La distinción nacional la recibió cuatro años más tarde, en 1997, cuando se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo. En el 2000 se adjudicó el premio LASA, otorgado por la Latin American Studies Association.

“Nadie, en el periodismo, se la jugó tanto como ella. Arriesgó la vida. Y cuando volvió la democracia los reconocimientos que recibió fueron más internacionales que nacionales. Ni siquiera tuvo lugar permanente en la televisión. Y no hay en estos días un premio que lleve su nombre”, lamenta Edgardo Marín.

“El legado que dejó Patricia Verdugo es el que invita a alegar por tus derechos, a movilizarte, porque la inspiración que te dan los escritos de ella te invitan a dejar de tener miedo por lo que lleguen a pensar los demás”, reflexiona Javiera Olivares, ex presidenta del Colegio de Periodistas, del que Verdugo también fue dirigente.

“El trabajo de Patricia Verdugo fue algo admirable. Una mujer que investigaba todo lo necesario con tal de entregar un buen trabajo, inspiró muchas generaciones de periodistas que pueden ver hoy en la actualidad”, manifiesta su excolega María Olivia Mönckeberg, quien llama a darle un mayor reconocimiento.

Patricia Verdugo nos dejó más de 40 años de trabajo. “Fue serio, profundo, impecable en la técnica periodística, estéticamente bien desarrollado”, concluye ex marido.

*Esta nota se publicó originalmente en 2015 y fue modificada en enero de 2020.