Jota Eme, el comentarista deportivo que brilló en radio, diarios y televisión

Famoso por su correcto y florido vocabulario, Julio Martínez se transformó en una figura popular incluso entre quienes no consumían periodismo deportivo. Tras su muerte en 2008, el Estadio Nacional fue bautizado con su nombre.

Julio Martínez Prádanos nació el 23 de junio de 1923 en La Araucanía. Sus padres, españoles, habían llegado a Temuco para forjar su futuro, sin embargo, al poco tiempo su familia se trasladó a Santiago. Ya en sus años de escolar comenzó a explotar sus habilidades en oratoria y escritura, desempeñándose como redactor de críticas deportivas y orador oficial de su colegio, el San Pedro Nolasco.

La muerte de su padre –de quien heredó el amor por la Unión Española– lo obligó a trabajar desde muy temprano, por lo que no pudo cursar una carrera universitaria. A pesar de esto, su trayectoria fue reconocida por innumerables galardones, entre los que destaca el Premio Nacional de Periodismo

Sus inicios como periodista y particularmente como locutor radial fueron casi una casualidad. El 18 de septiembre de 1945, cuando fue a buscar a un amigo que trabajaba en radio Prat, le ofrecieron hacerse cargo de un programa debido a la ausencia de su locutor y Martínez aceptó. Gracias al buen cometido en su debut radial, pocos días después lo llamaron para que trabajara oficialmente en la misma emisora, en el programa “Clínica Deportiva. Desde entonces las ofertas de trabajo no pararon más. Durante los años siguientes ingresó al diario La Hora, Las Últimas Noticias y la Radio Agricultura. Más adelante realizó espacios emblemáticos como Deporte Total en Radio Minería y Tribuna Deportiva en Radio Corporación.

“Jota Eme” –la firma que lo popularizó– adoptó un estilo particular, tanto en prensa escrita como en radio. Un estilo pausado, con metáforas y sinonimias, con mucho adjetivo y exageración sobre todo al hablar.

En 1962 relató el mundial de fútbol realizado en Chile brillando en su cometido, lo que le valió su consolidación como figura pública. Fue durante este torneo que comenzó a llenar sus locuciones y columnas en la prensa con mensajes emotivos y valóricos sobre la selección chilena, emoción que se volvería muy representativa de él como periodista. De uno de los relatos de ese campeonato es su recordada sentencia “¡Justicia divina!”, la que dijo producto del gol de Chile frente a la Unión Soviética.

En 1966 llegó como comentarista deportivo a Canal 13, donde hasta avanzada edad realizó el clásico comentario del fin de semana. Cuatro años más tarde, en 1970, recibió el Premio Nacional de Periodismo Deportivo.

Su correctísimo uso del lenguaje no solo le otorgó un sello propio, sino que también le valió el Premio de la Academia Chilena de la Lengua. Además del talento en la escritura y oratoria, realizó un periodismo respetuoso, y como como él mismo decía, no quería insultar a nadie.

Con una carrera consolidada ganó en 1995 el Premio Nacional de Periodismo. “No fui a la universidad. No tuve ese privilegio, pero respeto profundamente a aquellos que lo hicieron, porque son mejores que nosotros, los que fuimos a la universidad de la vida, de la que estoy tan agradecido … El Premio Nacional de Periodismo me lo merezco y debía de ser para mí hace dos años, pero me lo ganaron dos periodistas mujeres (Raquel Correa y Pilar Vergara)”, dijo al recibir el premio, según se rescata en el libro “Veintidós caracteres”, de Jacqueline Hott y Consuelo Larraín.

A inicios del Siglo XXI agrandó su palmarés con premios como el Amador Yarur (2000), otorgado por el Club Palestino; el Premio Raúl Prado Cavada (2001), por su aporte al periodismo deportivo; el premio a la Mejor Figura Televisa de ANATEL (2007); la Medalla de Oro a la Trayectoria (2007), entregado por el Senado y el Premio Nacional de la Historia del Fútbol (2007). En esa misma década su salud comienza a deteriorarse producto de la diabetes y posteriormente de un cáncer de próstata que no le permitió seguir trabajando, por lo que en mayo del 2007 realizó su última aparición en Canal 13.

Luego de más de 60 años de carrera periodística, murió el 2 de enero del 2008. Su deceso causó impacto y gatilló que se cambiara legalmente el nombre al Estadio Nacional, que pasó a llamarse Julio Martínez Prádanos.

*Este artículo fue revisado y actualizado en agosto de 2020