Chile: tercer país del mundo en realizar una radiotransmisión

Sólo dos años después que Estados Unidos, Chile se convirtió en 1922 en el tercer país del mundo en realizar una transmisión radial totalmente abierta y con un alcance de 100 kilómetros. De esta manera Chile superó a países con mayor desarrollo en Europa que estuvieron imposibilitados de experimentar en la radiodifusión, debido a conflictos como la Primera Guerra Mundial.

El 21 de agosto de 1922 a las 21:30 se realizó la primera transmisión radial en Chile, desde el Centro de Electrónica de la Universidad de Chile. La hazaña fue hecha gracias a Enrique Sazie Herrera, un estudiante de Agronomía de esa casa de estudios aficionado a la radiotransmisión. Su espíritu inquieto y materiales aportados por el Batallón de Comunicaciones del Ejército dados de baja, fueron lo necesario para transformarlo en el padre de la radiofonía chilena.

Como bien contaba un sitio dedicado dedicado a Enrique Sazie, el estudiante logró conseguir la ayuda de su profesor Arturo Salazar, miembro de la Escuela de Física, para comenzar con las primeras pruebas. De este modo ambos quedaron inscritos en los libros de historia de nuestro país.

La primera transmisión de voz humana de forma inalámbrica se emitiría desde la casa central Universidad de Chile –en la Alameda con Arturo Prat– y se escucharía en un evento organizado a pocas cuadras, en el hall central del diario El Mercurio, ubicado en calle Morandé con Compañía. Muchos de los invitados al evento no entendían de qué se trataba y otros tenían gran incredulidad al respecto. Asistieron cerca de 200 personas, algunos de los cuales creyeron que era solamente una vitrola sonando escondida detrás de las cortinas del salón.

Tras una breve presentación, transmisión continuó la marcha “It’s a long way to tepperrary”, conocida por ser el himno de los aliados en La Primera Guerra Mundial. Aunque el evento principal se desarrolló en El Mercurio se oyó en otros lugares como La Moneda, Escuela de Artes y Oficios y el Puerto de Valparaíso, pues se trató de una transmisión abierta y con un alcance de 100 kilómetros.

El programa siguió con un dúo de violines de Enrique Cabré y Norberto García, un discurso político y de actualidad por Rafael Maluenda, quien leyó la sátira política “El perro de Alcibíades jefe de ejército y el perro de su excelencia” y luego un canto con acompañamiento de violines de María Ramírez Arellano.

Algunas anécdotas marcaron aquel día como contó Enrique Sazie en entrevistas posteriores: las vecinas cercanas al barrio de las oficinas del diario El Mercurio tenían envidia de la cantidad de cables que afirmaban las antenas para el día de la transmisión, ya que decían que alcanzaba para colgar la ropa de todo un año.

También se contaba que los países europeos no experimentaron con la radiotransmisión para no ser acusados de espionaje en la Primera Guerra Mundial. Finalmente Chile quedó en la historia como el tercer país en hacer una transmisión radial, solo superado por Argentina y Estados Unidos.