Antonino Vera: referente del periodismo deportivo

Fue director de la revista Estadio y obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Deportivo en 1971. Para muchos de sus cercanos, su mayor logró fue influir en otros comunicadores deportivos, incluido Edgardo Marín, que fue como su hijo

Pese a no tener el título de periodista, Antonino Vera llegó a ser un reconocido profesional de la prensa chilena. Destacó por más de nueve años como director de la revista Estadio, la cual alcanzó su máximo apogeo bajo el mando de AVER, pseudónimo de Vera. Como dijo el Premio Nacional de Periodismo Julio Salviat, “en aquella época para ser periodistas deportivos se requería solamente ser muy aficionado al deporte”.

Antonino Vera llegó a ser director de la revista Estadio luego que el dueño y fundador, Alejandro Jaramillo, vende el medio a la editorial Zig Zag. Vera ocuparía el puesto por más de nueve años, tiempo en el que la revista deportiva logró “codearse” con los medios deportivos más grandes de Sudamérica.

De izquierda a derecha: Luis Santibáñez, Julio Salviat, Edgardo Marín y Antonino Vera
De izquierda a derecha: Luis Santibáñez, Julio Salviat, Edgardo Marín y Antonino Vera

Ya en dictadura, la revista -que estaba bajo la editorial Gabriela Mistral- es vendida y llega a manos de Francisco Fluxá, el cual le ofrece el cargo de socios y trabajadores del medio a Antonino Vera, Edgardo Marín y Julio Salviat. Bajo esta nueva administración, el medio logró cambios en el diseño y un notable aumento de páginas y publicidad, las cuales traían consigo un aumento en los ingresos: “Gracias a él [Vera] la revista llegó a tener prestigio en todo Sudamérica”, asegura Sergio Jeréz, uno de los colaboradores del medio en aquella época.

Crítico de la Unidad Popular y luego de la Dictadura, recibió en la revista a varios periodistas que se quedaron sin trabajo producto del golpe de estado: “Vera me acogió, yo trabajaba en el diario Puro Chile y después de la llegada de Pinochet me tuve que preocupar de salvar mi pellejo. Entonces Antonino me abrió las puertas para volver al periodismo”, explica Sergio Jeréz, quien en aquella época militaba en el Partido Comunista.

Según Salviat acogedor y cariñoso; según Jeréz un tipo sumamente reservado. Sin embargo, los dos concuerdan en la calidad de persona que era Antonino, destacando su parcialidad al escribir, su gran rigurosidad al momento de seleccionar información y su gran habilidad al entrevistar. “Era una de las mejores plumas que desarrolló el periodismo, siempre nos inculcó la distancia”, comentó Salviat.

“Para nosotros fue el maestro, el tipo que nos formó periodísticamente”, agrega JED, pseudónimo de Salviat. Pues ni él, ni Edgardo Marín, ni Sergio Jeréz tienen problemas en admitir que gracias a Antonino lograron ser los periodistas que son hoy en día.

Físicamente, Antonino no sobrepasaba el metro sesenta, pero poseía una voz ronca y áspera, que algunos la explican debido a su adicción al cigarrillo. “Tenía un aspecto serio, una mirada intimidante, pero era una muy buena persona, acogedor, cariñoso y didáctico”, recuerda Julio Salviat con cariño.

Según Sergio Jeréz, Vera fue un hincha oculto de Universidad Católica, aunque no aparezca en el acta. Sin embargo, lo que es seguro es su profunda amistad con la dirigencia cruzada, donde destacaba Mario Marín, hermano mayor de Edgardo.

Antonino, bajo el pseudónimo AVER, escribía y gozaba del fútbol con una profunda admiración al portero cruzado de la época: Sergio “Sapito” Livingstone. Sin embargo, no todo en la vida de Vera era el deporte rey, ya que bajo la firma de Guante, se escondía un fanático del boxeo en una época donde Chile dominaba los ring de Sudamérica gracias a Estanislao Loayza. Guante era un gran admirador de la carrera del Tani.

Como periodista lo conocen muchos, como amigo lo conocen pocos, pero como padre lo conoce solo uno. Antonino Vera, a pesar de no ser papá biológico, crió a Edgardo Marín en medio de años de marcados conflictos políticos y sociales. AVER, siempre solitario y soltero, le abrió las puertas de su casa a Edgardo cuando él tenía tan solo quince años. Mientras estudiaba en el colegio, Vera lo hacía colaborar en el diario Ilustrado. Ese Marín que ahora se puede escuchar en radio Cooperativa, es periodista gracias al gran tutor que tuvo en su infancia, el mismo que le pagó los estudios universitarios.

En esos años los equipos de fútbol galardonaban a los destacados periodistas deportivos y Antonino Vera no pasó desapercibido. Ganó los premios Amador Yarur del club Palestino, Raúl Prado Cavada de Colo Colo y el Manojitos de Claveles de Magallanes, entre otros. No obstante, el máximo galardón que consiguió AVER a lo largo de su carrera fue el Premio Nacional de Periodismo Deportivo, siendo el tercero en conseguirlo (1971) después de Renato González y Julio Martínez.

La ágil pluma del destacado director de la revista Estadio se puede apreciar no solo en las publicaciones de este medio, sino en el único libro que escribió, titulado “El fútbol en Chile”. Éste fue lanzado en 1973 gracias a la editorial Quimantú y ahondó en los orígenes tanto históricos como nacionales del deporte rey, su profesionalización y un detallado listado de la tabla de posiciones de todos los campeonatos hasta la época.

Sus días finales como periodista los pasó escribiendo para el diario Las Últimas Noticias, antes de caer enfermo por mucho tiempo. Pese al cuidado de Marín en sus últimos años, Antonino falleció en 1986 a la edad de 68 años. 

*Esta nota fue publicada originalmente en julio de 2015 y re-editada en noviembre de 2020.