Julio Lanzarotti Rivera: un periodista exigente y riguroso


26/08/1918

Hombre de pocas palabras pero claro en sus ideas, fiel a su pensamiento y excesivamente riguroso. Así es posible describir a uno de los directores de dos revistas importantes en Chile, como son Revista Ercilla y Revista El Domingo.

Por: Melisa González  –Javiera Manríquez – Constanza Pastor – Rodrigo Von-Marées

Julio nació el 26 de agosto de 1918 en el seno de una familia tradicional de clase media chilena. Estudió derecho durante tres años y paralelamente trabajó en el cine de su abuela para costear sus estudios.

En 1945, su hermana María Lanzarotti realizó su práctica profesional en los archivos de la revista Ercilla. Posteriormente, ella tuvo que dejar el trabajo por presiones de su madre y Julio decidió reemplazarla, comenzando así su carrera dentro de los medios de comunicación y del periodismo. En Ercilla trabajó por diez años iniciándose como archivero y además se daba el tiempo de dejarles diariamente a los periodistas un resumen noticioso para que pudiesen pautear. De esta manera, fue escalando hasta llegar al puesto de director de la revista, donde se encargaba de crear las pautas semanales.

La revista Ercilla se dividía en distintas secciones, parte de ellas eran cartas al director, noticias breves nacionales, actualidad internacional, literatura, artes, cultura, perfiles y generalmente, la revista contaba con dos grandes reportajes en profundidad.

Julio Lanzarotti era exigente y riguroso con la redacción de la revista. “Su don de mando y de orientación periodística es algo que fue reconocido por un hombre nunca igualado en nuestra crónica política: Luis Hernández Parker, que me confidenció un día: ‘desde que Julio dejó al dirección de Ercilla mi nivel de redacción nunca fue el mismo. Nadie es irremplazable, pero no ha habido entre nosotros un nuevo Lanzarotti’”, señala Luis Alberto Ganderats, colega de Julio en revista Desfile y posteriormente en Revista del Domingo.

Cuando revista Ercilla pasó a manos de la editorial Zig Zag, Lanzarotti ya pensaba en irse, pero su hija Claudia afirma que el hito que causó su despido fue la visita del presidente de Estados Unidos de ese entonces, Dwight Eisenhower, noticia que Lanzarotti no quiso poner en la portada de la revista por pensar que existían acontecimientos más relevantes.

A fines de la década del ’50, fue director de dos revistas, La Voz, de orientación cristiana, y Desfile, la cual dirigió por diez años. En esta última revista se cubrió por primera vez el caso de la presencia de nazis en Colonia Dignidad. “En Desfile mi papá escribió más que en las otras grandes revistas en las que participó más como editor y director”, recuerda su hija Claudia Lanzarotti.

El año 1966, Julio es llamado por el director del diario El Mercurio en ese entonces, Agustín Edwards Eastman, quien le solicita que haga una revista para que sea publicada los días domingo. Es así como Lanzarotti, junto a Graciela “Totó” Romero y Luis Alberto Ganderats, formaron la revista El Domingo de El Mercurio. Julio se llevó a los dos periodistas de planta de Desfile para trabajar en conjunto. “El proyecto era claramente una revista de interés general, con temas misceláneos y magazinescos, actualidad, tendencias y personajes. Es así como sus temas principales van desde la violencia universitaria (1968) hasta el delirio pop de Woodstock (1970), pasando por la hazaña del hombre en la Luna en 1969” (García-Huidobro y Escobar, 2012, p. 37).

La Revista del Domingo estaba dividida en diferentes secciones, como por ejemplo los segmentos de opinión, en donde aparecían columnas y cartas al director. También habían entrevistas a personas de interés y reportajes relevantes tanto de temas cotidianos como la jardinería hasta otros más impactantes como la revelación sexual de las mujeres en la década de los ’60. Una particularidad que tenía era el diccionario de actualidad, espacio en donde explicaban de forma sencilla ciertas siglas o conceptos que eran parte del acontecer nacional e internacional en ese momento. Sumado a esto se incluían juegos de lógica y puzzles sobre distintos temas e infaltables eran las columnas de Eliana Simón ubicadas al final de la revista.

Según Irene Geiss, “Julio Lanzarotti era tremendamente exigente. Su meticulosidad era tremenda. Una vez me obligó a hacer y rehacer 514 veces una nota. Aunque me iniciaba en el periodismo, me había acostumbrado a que mis textos sean aprobados sin mayores reservas por los jefes. Pero me tocó hacer un reemplazo en la Revista del Domingo, una nota sobre la película << 2001, odisea del espacio>>, del gran Stanley Kubrick, uno de los acontecimientos más relevantes de esa semana. No le gustó ninguna de mis versiones, me las destrozó una tras otra… Hasta que por fin quedó satisfecho”, cuenta.

Tras la llegada del gobierno de la Unidad Popular, Lanzarotti fue despedido de la revista por ser considerado de “izquierda”. Luego de su desvinculación de El Domingo, llega a la editorial Quimantú del Estado, donde creó la revista Saber para todos, la cual solo tuvo dos ediciones y hablaba de ciencia, cultura, historia, entre otros temas. Entre 1969 y 1970 participó de un programa de televisión de la Universidad de Chile. En este programa se desempeñó como panelista junto a los periodistas Silva Pinto, el “Negro” Jorquera y Augusto Olivares, quien después fue jefe del área de comunicaciones de Salvador Allende.

El año 1974, Julio se auto-exilia por ser simpatizante de la izquierda. Su primer destino fue Argentina, específicamente Buenos Aires, en donde estuvo cerca de un año. Luego viajó a Venezuela en donde creó y dirigió Siete Días, revista que tenía el mismo formato que El Domingo y pertenecía al diario El Nacional del Caracas. También creó la revista de actualidad Elite.

Mientras estaba trabajando en Elite, le diagnostican cáncer a los pulmones y metástasis en los huesos, por lo que decide volver a Santiago, en donde falleció ocho meses después en el año 1984 a los 66 años.

Si se comparan dos de las revistas más exitosas de Chile con Lanzarotti como director, podemos encontrar a Ercilla y La Revista del Domingo.

En el caso de Ercilla, Lanzarotti no pudo tener tanta libertad a la hora de definir las maneras de presentación de los artículos, debido a que ésta tenía una estructura determinada desde antes que llegara Julio al directorio, por lo que tuvo que adaptarse a la estructura presente en la revista, que trataba temas más profundos y noticiosos. No obstante, marcó una época, ya que la revista, bajo el mando de Lanzarotti, pasó a tener un estilo mucho más dinámico que con su antecesor, Juan Manuel Seoane. Mientras que en la Revista del Domingo, al ser Lanzarotti uno de sus creadores, permitió darle una estructura propia y donde encontraba más “libertad” para trabajar sus contenidos y cómo presentarlos. La Revista del Domingo, tenía como objetivo tratar temas que toda la familia pueda leer, donde se escribía para el hombre, la mujer y los hijos. Se abarcaban temas para todos los rangos de edad.

Julio Lanzarotti, apodado “el maestro” por sus cercanos, fue pionero de las revistas más importantes que han circulado en todo Chile, por su gran rigurosidad periodística, la desarrolló durante su dilatada trayectoria dentro de los medios masivos de comunicación, a pesar de no haber estudiado periodismo.

Luis Alberto Ganderats describe a Julio como un “hombre tímido, enemigo del estrépito, mezquino con su imagen y su nombre, hay influido como ningún otro -creo yo- en el buen periodismo masivo de Chile. Desde cerca o desde lejos, por competencia o admiración, los discípulos le han ido brotando sin que él se lo proponga. La influencia suya se ha hecho sentir por más de 45 años y seguirá multiplicándose. Está presente aunque él no se lo proponga, y seguirá ocurriendo lo mismo aún si fuera cierto que él ha muerto como algunos andan diciendo”

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