Delia Vergara Larraín, ícono del periodismo femenino en Chile


Nació en Valparaíso en el año 1943. Egresó de las primeras generaciones de la escuela de periodismo de la Universidad de Chile. Es conocida principalmente por haber sido la primera Directora de revista Paula, pero su trayectoria profesional no termina ahí.

Por: Valentina Lobo – Rocío Cartagena – Camila Bascuñán – Valentina Castillo

A la edad de 24 años terminó un magíster en Comunicaciones en la Universidad de Columbia, Nueva York. En 1965 se muda a Ginebra, Europa. Es allí donde recibe una carta  escrita a mano de Roberto Edwards, en la cual le pide que asuma la dirección de un nuevo proyecto en Chile, revista Paula: “Compré unas máquinas para imprimir en colores y en couché, empecé a hacer revistas y quiero hacer una revista femenina.  Pensé en ti para dirigirla.  Contéstame pronto.” El mensaje era así de corto y poco exigente. Delia le contestó de inmediato que sí, con una sola condición: que ella elegía el equipo y la línea editorial. Edwards accedió a todo. La carta recibida comenta que la guarda como un tesoro hasta el día de hoy.

Al recibir la propuesta de Roberto Edwards, hermano de Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio, Delia comenzó a preparar lo que sería su gran proyecto editorial. Comenzó comparando el periodismo chileno con el europeo, y llegó a la conclusión de que el nacional era muy prehistórico, básico y que le faltaban nuevos aires, algo innovador. Es por esto que su primera idea para la revista Paula fue hacer de esta un medio moderno.

Mientras seguía viviendo en Europa estudió todas las revistas de mujeres y se dio cuenta en lo que estaban estas. Hablaban de los problemas de las mujeres reales, mostraban moda “ponible”, en general facilitaban la vida de las mujeres, hacían buen periodismo, además de ser bellas, con buenas fotos, buen diseño y diagramación. Esta fue su inspiración para la creación de Paula.

Diseñó la revista completa mientras seguía en Ginebra, con todas sus secciones. Quería poner el énfasis en hacer buen periodismo, y en servir a las mujeres.

Al volver a Chile a finales de 1966, eligió a un equipo de periodistas afines, todas egresadas de la Universidad de Chile e Isabel Allende, que no estudió en la universidad, pero que conoció de su genialidad por su madre, la mujer del embajador de Chile en Ginebra.

Las que formaron el equipo de Paula eran casadas, con hijos pequeños y muy amigas, lo hablaban todo. A poco andar empezaron para todas: los problemas del doble trabajo, la poca colaboración de los maridos, la joda que fue para ellos el tremendo éxito que tuvieron. Se convirtieron en feministas, pero nada desaforadas, ninguna en ese tiempo quería romper su matrimonio.

Cuando la situación política chilena se polarizó en el año 1972, un grupo de mujeres conservadoras se ensañó con la revista y comenzaron a mandar cientos de cartas diciendo que eran inmorales y comunistas.

El golpe de Estado y la dictadura echaron todo el proyecto de Paula abajo.  Roberto, el director, se exilió a Estados Unidos en el 1973.  Regreso después del golpe y volvió distinto.  Le repetía a Delia una y otra vez: “yo no quiero más revoluciones, yo quiero una revista femenina, no una revista feminista”. Ella lo entendía pero no estaba dispuesta a cambiar su línea editorial.  Con el tiempo su presión se fue haciendo más fuerte y mi resistencia lo mismo. Hasta que un buen día, a fines de 1974, con lágrimas en los ojos, él la despidió.

Roberto puso de directora a Constanza Vergara, que hasta ese momento hacía la moda de la revista, y que estuvo dispuesta a hacer lo que él quería.

De ahí para adelante la revista cambió para siempre. Se convirtió en una revista femenina tradicional,  y con el tiempo y la nueva cultura imperante, se fue convirtiendo en una revista cada vez más elitista, muy diferente a cómo partió. Sus ventas comenzaron a bajar a tal punto que tuvieron que empezar a regalarla, primero con El Mercurio y luego con La Tercera.

“No me gusta la Paula actual. Si bien ha conservado el buen periodismo que siempre la caracterizó y que yo le imprimí desde el primer número, ahora se ha convertido en una revista elitista, demasiado comercial, difícil que la mayoría de las mujeres se puedan identificar con ella” confiesa Delia Vergara.

Ella es un ícono del feminismo en Chile y de la lucha por los derechos de las personas. Esto último se volvió práctico cuando, durante el régimen militar, participó en el Diario de Cooperativa, en el que se defendieron estos valores y se denunció el incumplimiento de los derechos humanos.

En 1990 lanza su primera y única publicación, “Encuentros con Lola Hoffmann”, una serie de entrevistas a la fisióloga, psiquiatra y guía del crecimiento interior.

Delia confiesa que no ha escrito mucho. Su Carrera fue más bien directora y creadora de medios y de proyectos de distinta índole. Su estilo es escribir artículos personales  en los que hace un ensayo sobre un tema e incluyo sus experiencias.  “De lo que he escrito, lo que considero más logrado son ese tipo de artículos. También me ha gustado escribir testimonios, dejar hablar a la persona entrevistada, sacar su voz, sin incluir preguntas ni descripciones ni comentarios.  Hace  un trabajo fino de edición. También he hecho televisión, y mis notas ahí nunca me incluyeron, cuento la historia con las voces de los protagonistas y las imagines de ella o él en acción. Yo desaparezco.” Comenta la periodista.

Comenta que eso es lo que le falta al actual periodismo chileno: “los periodistas de hoy en día son protagonistas y eso está mal. Y eso está muy mal”.

“El periodismo de televisión en general me parece horrible, con muy pocas excepciones. Demasiado protagonismo de los periodistas, notas mal escritas, periodistas gritones, entrevistadores que parecen fiscales, no periodistas.  Los periodistas teníamos una dignidad que ahora escasea”

En el año 2009 fue propuesta para el premio Nacional de Periodismo, sus pares, ex directoras de Paula como: Milena Vodanovic Johnson, Alexandra Edwards Bomchil, Andrea Eluchans, Paula Recart, Cecilia Eluchans y Constanza Vergara, enviaron una carta definiéndola como “visionaria y pionera: Visionara para intuir las transformaciones a que fue enfrentándose la sociedad chilena durante la segunda mitad del siglo XX. Y pionera al ser capaz de fundar nuevos medios de comunicación que reflejaran estos cambios, dando espacio a las voces emergentes que dichos  procesos pusieron en escena”

“La mayoría de los espacios que Delia creó siguen vivos. Se han fortalecido y son proyectos periodísticos exitosos que continúan aportando a miles de chilenos y chilenas en la construcción de su visión de mundo. Es un logro no menor. Paula, revista que las abajo firmantes hemos tenido el privilegio de dirigir en sucesivas etapas, lleva 42 años de circulación ininterrumpida y es actualmente la revista más leída en el país; el Diario de Cooperativa se ubica en el primer lugar de sintonía entre los noticiarios radiales y es evidente que  las temáticas de solidaridad y trabajo con los más necesitados que Delia impulsó desde los 80 encabezan hoy la agenda pública.

A esto debemos sumar su capacidad para aglutinar y formar equipos diversos en pensamiento, edad y clases sociales; su entrega en la formación de nuevas generaciones en los medios que fundó; y la transversalidad de su aporte, que se ha concretado tanto en medios masivos de prensa escrita, televisión y radio como en  micromedios ciudadanos, campañas de opinión y la edición de libros y documentales”.

Ana Josefa Silva, periodista de espectáculos, quien anteriormente trabajó con Delia en la revista Clan la define como una gran líder de opinión. Una mujer de carácter fuerte, con un gran prestigio, prestancia. Es innovadora y tiene ideas frescas sin cambiar su línea editorial. Menciona que es algo muy difícil de conseguir y mantener en estos tiempos.

Actualmente, Delia Vergara está jubilada, viaja constantemente a su región natal, Valparaíso, donde le gusta descansar en un viaje interior como ella define. Cabe mencionar que a lo largo de su trayectoria ha luchado por no ser una figura pública, le gusta mantener su vida privada, familiar y privada en la intimidad. Tampoco concede entrevistas, y las que han sido publicadas en los medios son por mail, al igual que las declaraciones que dio para este trabajo. Hoy en día solo escribe para ella, pero no descarta la posibilidad de una nueva publicación.

 

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